En 2019, me enfrenté a una realidad desafiante: la escasez de oportunidades laborales en mi campo. A pesar de mi destacada formación académica y dedicación, las ofertas eran limitadas y altamente competitivas. Aunque poseía una maestría en derecho, la falta de experiencia profesional obstaculizaba mi acceso a empleo en otros despachos. Fue entonces cuando surgió la inspiración para iniciar mi propio bufete legal. Dos años después, recibí una tentadora oferta para unirme a uno de los bufetes más prestigiosos de Honduras. Sin embargo, opté por no cerrar Flores Corporate Law, consciente de que eventualmente regresaría a la isla que me vio nacer.

Mi pasión por la abogacía reside en su intrincada naturaleza; cada caso presenta un desafío único y ninguna situación legal puede ser abordada de manera idéntica. Esta imprevisibilidad es precisamente lo que me atrae de esta profesión, pues impulsa mi constante crecimiento y desarrollo como abogada. Con cada caso que asumía, se reafirmaba en mi propósito de hacer una diferencia significativa en la vida de mis clientes. Desde constituciones de sociedades hasta asesoría en derecho corporativo y propiedad intelectual, me comprometo a ofrecer soluciones jurídicas integrales y personalizadas.

Mi bufete no solo representa una respuesta a la falta de empleo, sino también la realización de mi sueño de ejercer el derecho con integridad y excelencia.